12/07Back to decks
Berlín, Consciencia, Máquinas, Música, Reflexión __ 2 comentarios
Esto es una confesión.
En enero de 2007 dejé de pinchar. Las razones son varias y varían según el día y mi estado de ánimo. Me cansé de los vuelos y los aeropuertos, o ya hice todo lo que quería hacer como Dj -i’m so full of crap-, o que ya no disfrutaba el trabajo y lo hacía por currículum.
Bullshit.
Pasado este tiempo, la única razón real que me admito a mi mismo -y ahora a vosotros, querido público-, es que me aterrorizaba y aterroriza la idea de comprometerme profesionalmente con algo en lo que disfruto, que no tengo las pelotas para meterle las horas necesarias y para convertirme en quien quiero ser para hacer lo que quiero hacer. Es puro miedo e inseguridad. Punto.





